Un poderoso terremoto de 8,2 grados sacudió el sur de México, dejando al menos 35 muertos, en lo que fue calificado como el mayor sismo registrado en los últimos cien años en el país.

El estado de Oaxaca, en el sur, es hasta ahora el más afectado, con 25 personas fallecidas, de acuerdo con José Calzada, secretario de agricultura mexicano que se desplazó a esa región como representante del gobierno federal.

Al menos 17 de las víctimas fallecieron en la localidad de Juchitán, sureste de Oaxaca, según declaró previamente a la televisión local el gobernador Alejandro Murat.

El vecino estado de Chiapas, en cuya costa fue el epicentro, reportó siete muertos. Además, hay tres fallecidos en Tabasco, también en el sur, y las autoridades advierten que este número puede aumentar en las próximas horas.

El pánico se apoderó, de norte a sur, de gran parte de los 120 millones de habitantes del país. Muchos salieron a las calles en pijamas, cargando a sus hijos o a sus mascotas.

De momento, en los estados del centro del país y en Ciudad de México, una megalópolis con 20 millones de habitantes, no se registraron mayores daños materiales ni se reportaron víctimas.

El temblor hizo revivir a muchos la pesadilla del sismo de 8,1 grados del 19 de septiembre de 1985 que devastó la ciudad y dejo unos 10.000 muertos.

México se ubica entre cinco placas tectónicas, cuyos movimientos convierten al país en uno de los que registra mayor actividad sísmica en el mundo.

Tras el sismo de 1985, se endurecieron las reglamentaciones en materia de construcción y los planes de protección civil.