Las generaciones más jóvenes estarían desarrollando una protuberancia ósea similar a un cuerno en la parte posterior del cráneo como consecuencia de malas posturas, una carga significativa de estrés sobre la estructura ósea a largo plazo y el uso excesivo de teléfonos inteligentes, según un estudio de la Universidad Sunshine Coast en Australia.

El doctor David Shahar y el Profesor Asociado Mark Sayers examinaron cientos de radiografías de personas entre los 18 y 30 años, descubriendo que casi la mitad habían desarrollado este tipo de protuberancias que suelen ser comunes en personas de avanzada edad que se han sometido a postura encorvada durante mucho tiempo.

Este estudio se habría publicado a finales del año pasado, sin embargo, una reciente publicación de la BBC de Londres sobre cómo la tecnología está cambiando la anatomía humana puso bajo la lupa este informe al que en un principio se le restó importancia.

Estos “cuernos” que se están generando en la parte posterior del cráneo rara vez se habrían visto en jóvenes, lo que para el doctor Shahar es una muestra clara de que “los procesos degenerativos musculoesqueléticos pueden comenzar y progresar en silencio desde una edad temprana”.

Otro dato preocupante que arrojan los investigadores es que “en la mayoría de los casos, estas protuberancias óseas miden unos pocos milímetros individuales y, sin embargo, encontramos proyecciones de 10 a 30 milímetros en la población joven estudiada”.

Aunque los científicos afirman que no es posible por el momento dar un veredicto de que esto se genere por el uso de teléfonos inteligentes, lo cierto es que todo apunta a que esta sería la causa más convincente, ya que el desplazar la cabeza hacia adelante para observar la pantalla del móvil por periodos de tiempo extendidos transfiere el peso de la cabeza a la columna generando estas malformaciones.

Otros estudios, como por ejemplo los publicados en la revista ScienceDirect, han observado que el 68% de los estudiantes reportan dolor de cuello después de usar dispositivos móviles durante, en promedio, 4.65 horas al día.

Aunque estas protuberancias óseas no sean necesariamente dañinas son un síntoma de un problema mayor a largo plazo. Las malas posturas y el estrés acumulado en nuestros músculos y huesos podrían generar lesiones o problemas musculoesqueléticos en el futuro.

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